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Personal de temporada: cómo convertir una campaña en una cantera
Presentar por su nombre, decir la fecha de fin del contrato y anotar si lo volverías a llamar no cuesta un sol y ahorra el reclutamiento de la próxima campaña.
Por Jorge Ernesto Luna Medina, Founder & Head of Consulting de HRTIC
Tenía 22 años y entró por campaña a un almacén en Lima. Contrato de tres meses. El primer día le dieron un chaleco, le señalaron un pasillo y le dijeron que preguntara si tenía dudas.
A la tercera semana me contó algo que anoté: de las catorce personas de su turno, se sabía dos nombres.
Su boleta salía puntual y su alta en el T-Registro estaba hecha el primer día. En el papel, impecable. Lo que ella describía era otra cosa. Estuvo tres meses adentro de una empresa sin llegar nunca a estar dentro.
La campaña cerró en enero. En marzo volvieron a necesitar personal y no regresó ninguno de los catorce. El jefe de almacén lo explicaba como quien habla del clima: «el personal de temporada nunca se queda». Entrando así, difícilmente.
Lo que cambia eso no aparece en ningún presupuesto:
- Presentarla por su nombre delante del turno el primer día, aunque sean tres meses.
- Decirle la fecha exacta en que termina su contrato, sin que tenga que averiguarla.
- Dejar dicho a quién le pide permiso y a quién le avisa cuando una máquina falla.
- Anotar al cierre, en una línea, si la volvería a llamar. En la campaña siguiente esa línea rinde más que cualquier convocatoria.
Contratar por temporada es legítimo y muchas veces es lo único que sostiene diciembre. Tratar a alguien como temporal es una decisión aparte, y esa se paga en marzo, cuando hay que empezar de cero con catorce personas nuevas.
Cuando a alguien lo reciben con nombre propio, trabaja como si se quedara.
Publicado originalmente en la página de HRTIC en LinkedIn el 8 de setiembre de 2026. Es información general y no reemplaza la revisión de un caso concreto.


