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El bono parejo de fin de año y el dilema de distinguir a uno
Distinguir a uno incomoda al resto; repartir parejo vacía el gesto. Lo que ordena la decisión es un criterio conversado en voz alta meses antes.
Por Jorge Ernesto Luna Medina, Founder & Head of Consulting de HRTIC
Una empresa de distribución en Lima, quince trabajadores, repartió el mismo bono de fin de año a todos. En enero renunciaron los dos mejores.
El dueño lo contó sin entender qué había pasado. Había hecho un esfuerzo de caja real, en el mes en que la caja menos sobra. Y el resultado terminó siendo peor que no haber dado nada.
Desde afuera se ve rápido. El del almacén que cubrió tres inventarios recibió lo mismo que el que faltó nueve veces entre agosto y noviembre. El gesto no premió: igualó. Y al igualar, le dijo a los que sostuvieron el año que sostener da lo mismo.
Ese es el dilema de diciembre en una empresa donde todos se conocen los horarios, las ausencias, las excusas y hasta el sueldo aproximado del que se sienta al costado. Distinguir a uno incomoda al resto. Repartir parejo vacía el gesto. Ningún presupuesto resuelve eso.
Lo resuelve un criterio dicho en voz alta antes, cuando todavía no hay dinero sobre la mesa y nadie puede sospechar que se armó a la medida de alguien. Cuatro preguntas alcanzan para construirlo:
- ¿Qué conducta quiero ver más seguido el próximo año?
- ¿Quién la tuvo cuando nadie estaba mirando?
- ¿Puedo sustentarla delante de todo el equipo sin bajar el tono?
- ¿La conversé en setiembre o la estoy inventando la última semana de diciembre?
Esa empresa gastó exactamente el mismo dinero que hubiera gastado bien. Le faltó la conversación de setiembre.
Publicado originalmente en la página de HRTIC en LinkedIn el 2 de setiembre de 2026. Es información general y no reemplaza la revisión de un caso concreto.


