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El desgaste de diciembre se decide en setiembre
En una empresa chica, repartir la carga y ordenar las vacaciones con cuatro meses de margen evita que el cierre lo pague el mismo equipo de siempre.
Por Jorge Ernesto Luna Medina, Founder & Head of Consulting de HRTIC
Quedan cuatro meses de año. En una empresa de quince personas, esa cifra debería leerse como advertencia.
Lo que veo cada diciembre en las planillas que reviso se decidió mucho antes. Vacaciones que nadie tomó porque «ahorita no se puede». Un cierre contable encima de la campaña navideña. El mismo señor de almacén cubriendo los turnos de los tres que sí salieron de viaje. Y un dueño que descubre en la última semana que tiene ocho récords vacacionales vencidos y ninguna forma elegante de resolverlos.
En la empresa grande hay un área que programa eso en agosto. En la empresa de quince personas la programación es el dueño acordándose. Esa es toda la diferencia, y es más barata de corregir de lo que parece.
Tres decisiones de setiembre que valen por todo diciembre:
- Poner en una hoja quién no ha tomado vacaciones este año y en qué mes las va a tomar. No un sistema: una hoja.
- Elegir ahora las dos semanas que la empresa va a operar con equipo reducido, y decirlo en voz alta antes de que cada quien haga sus planes.
- Nombrar, para cada proceso crítico, a la segunda persona que sabe hacerlo. Si no existe, setiembre es el mes para enseñarle.
Ninguna de las tres cuesta dinero. Las tres cuestan una conversación que casi siempre se posterga.
El equipo que llega entero a la última semana del año no tuvo suerte. Tuvo un calendario.
Publicado originalmente en la página de HRTIC en LinkedIn el 1 de setiembre de 2026. Es información general y no reemplaza la revisión de un caso concreto.


